Saltar al contenido.

El diario del gueto de Janusz Korczak



¿Qué momento elegir para empezar a contar la vida de un hombre? ¿Cuál condensa mejor su existencia? En el caso de Janusz Korczak (Varsovia, 1878-1942) es muy difícil no optar por una de las últimas escenas de su vida: tan visual, tan admirable, tan valiente. Y, sin embargo, es imposible no sentir que para apreciar ese momento hay que conocer antes la biografía de este médico y pedagogo que aprendió a leer a los hombres observando a los niños. ¿Habría sido el sabio que fue sin tener, como deseó, “una vida dura, pero hermosa, rica y excelsa”?

Antes de convertirse en ‘Stary Doktor’ (‘el viejo doctor’), Henryk Goldszmidt, el verdadero nombre de Korczak, fue médico en el ejército del zar en la guerra ruso-japonesa, pediatra del hospital de Varsovia y, de nuevo, médico en el ejército del zar en la IGM y del ejército polaco en la inmediata lucha entre polacos y rusos. Nunca se casó y tardó en encontrar su sitio en la vida, tanto que propuso a su hermana un suicidio pactado: “Echaba en falta un lugar en la vida y en el mundo”, escribe en su diario. Cansado de no encontrar su propio espacio, Korczak lo creó.

Un esclavo no tiene derecho a tener niños. Yo, judío, polaco bajo la ocupación zarista… he elegido la idea de servir al niño y a su causa”, escribe en una carta en 1911. Al año siguiente funda con Stefania Wilczynska la Casa de los Huérfanos, un orfanato innovador donde los niños tienen derechos y deberes, un tribunal de iguales y su propia revista. Una escuela donde enseña a los huérfanos a vivir en fraternidad y salva cientos de vidas, física y espiritualmente. “Un chico me dijo al abandonar la Casa de los Huérfanos: Si no fuera por esta casa, no sabría que en el mundo hay gente honesta que no se dedica a robar. No sabría que se puede decir la verdad”.

Korzack escribió su diario en los tres últimos meses de su vida. Es un texto caótico, inacabado y repleto de vida, en el que Korzack resume su infancia y su juventud, mientras cuenta el durísimo día a día en el gueto de Varsovia. “He olvidado decir que ahora también hay una guerra”, anota tras un comienzo inolvidable que hace que su diario siempre sea contemporáneo de sus lectores. Los niños a los que acoge han perdido a sus padres por el hambre y el séquito de enfermedades que la acompañan: tifus, diarrea, sarna, tosferina, tuberculosis… Y son, como él, judíos.

Pese a estar agotado, Korzack se hace cargo de otro orfanato, sin medios para salvar a “…niños agonizantes que parecen esqueletos de ancianos”. Son demasiados los pequeños que mueren a los pocos días de ser acogidos. El diario original, mecanografiado, se interrumpe de forma brusca el 4 de agosto de 1942. Horas después, se produce la escena que convierte a Korzack en leyenda. Los nazis apresan a educadores y huérfanos, y el maestro, acompañado de la fiel Stefania, atraviesa el gueto al frente de sus ‘nietos’, hasta el tren de ganado que les lleva al campo de exterminio de Treblinka.

‘Diario del Gueto’. Janusz Korczak. Seix Barral. Barcelona, 2018. 376 páginas, 19,90 euros.

Pd. En este enlace podéis leer el primer capítulo.

Monumento a Korczak en el Museo del Holocausto de Jerusalén

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: