Saltar al contenido.

‘Vivir la guerra’


Foto Santos Yubero niños jugando a ser milicianos en Lavapiés

En Puente Genil, Joaquín Díaz Cosano empareda su edición de ‘Los miserables’ tras un tabique de adobes unidos con miedo. Jornalero socialista, sabe que su amada biblioteca puede costarle la vida, ahora que el municipio cordobés está en poder de los sublevados. Ningún vencedor imprevisto descubrirá el escondite, pero casi todas las novelas se consumirán en una hoguera de humedad antes de que el miedo pase. El miedo que tiene Joaquín domina a millones de españoles. Por miedo se queman los libros atesorados durante años, el carné de Falange o el de la UGT. Por miedo, burgueses y aristócratas dejan en el armario el traje, el sombrero y la corbata, y cambian sus zapatos por alpargatas. Por miedo, ateos y agnósticos lucen escapularios, cruces y rosarios en la España sublevada, donde la Iglesia convierte la sublevación en una cruzada. Donde el golpe fracasa, triunfa el anticlericalismo. “Las órdenes religiosas han de ser disueltas, los obispos y cardenales han de ser fusilados”, publica ‘Solidaridad Obrera’ el periódico de la CNT. Las iglesias se saquean, se detiene a sus párrocos, se desentierran los cadáveres de las monjas.

Niños jugando a fusilar durante la Guerra Civil Española

Niños jugando a fusilar, retratados por Agustí Centelles

Muchas imágenes se queman. Otras se profanan. El jueves 27 de agosto, de regreso a su casa, Morla Lynch ve “un Niño Jesús vestido de miliciano con un revólver en la manita, tras la verja de la Iglesia de San José, en la madrileña calle Alcalá. Cuando la devoción vence al miedo, las misas se celebran en domicilios privados. En casa de la familia Gil, la oficia el tío Pepe, párroco en la iglesia de Santa Bárbara, hasta que el 1 de octubre cinco milicianos de la FAI irrumpen en la casa y se llevan al cura y al padre de Antonio Gil Sastre, que solo tiene 13 años. José Gil será uno de los 6.832 religiosos asesinados durante la guerra, según los estudios de monseñor Antonio Moreno. También en la embajada de Chile se celebran misas. Morla Lynch, un liberal de izquierdas, se siente juzgado por los perseguidos a los que protege: aristócratas, falangistas, escritores conservadores. “Observo la actitud de los presentes, beatos, aparentemente absortos, pero mirando de reojo a ver si me arrodillo, si me persigno o no. Siento esa beatería egoísta e hipócrita y tengo la sensación muy clara de lo terrible que es esta gente cuando está arriba”.  Unas 8.000 personas se refugiarán en las embajadas. Más de dos mil, en la chilena.

———————————–

Incertidumbre, euforia, miedo, terror… millones de españoles vivieron estos sentimientos hace 80 años. Lo cuento en ‘Vivir la guerra’, uno de los dos artículos del dossier que Historia y Vida dedica al aniversario de la peor de nuestras guerras. Es un honor compartir dossier con Julian Casanova, que explica por qué estalló el conflicto.

Historia y Vida Julio 2016 Guerra Civil

Pd.: La fotografía de los niños que desfilan con el puño en alto es de Santos Yubero. En este enlace podéis ver algunas de sus mejores imágenes. La foto pequeña, la de los guardias de asalto que usan caballos muertos como barricadas, la hizo Agustí Centelles el 19 de julio de 1936.

2 respuestas »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: