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La historia de ‘Mi lucha’


Adolf Hitler revisa una edición especial de 'Mein Kampf'

La escritura nació del fracaso. Encerrado en la prisión de Landsberg tras la derrota del ‘Putsch de la cervecería’ con el que había intentado derribar la república de Weimar, Hitler comenzó a escribir ‘Mi lucha’ en el verano de 1924. Pretendía crear un espejo mágico de palabras que reflejase el hombre que quiso ser y no fue, el líder que sería. También, no es un detalle menor, hacerse rico. Lo logró, pero solo cuando la realidad triunfó sobre su ficción. ‘Mi lucha’ se convirtió en un gigantesco éxito editorial cuando Hitler ya era un enorme éxito en las urnas. Era un libro para convencidos, no para convencer, “caótico y sumamente repetitivo”, sentencia Sven Felix Kellerhoff en ‘Mi lucha. La historia del libro que marcó el siglo XX’ (Crítica, 2016).

Texto notable que cumple la promesa de su índice, la obra de este periodista e historiador alemán es una desmitificación didáctica y entretenida del libro más mitificado. En quince capítulos breves con títulos concisos – ‘Los orígenes’, ‘Fuentes’, ‘Los lectores’, ‘Las ventas’… -, Kellerhoff deconstruye ‘Mi lucha’ y deja claro lo que es – una autobiografía idealizada, un libro denso, repleto de odio y prejuicios, sin citas ni notas – y lo que nunca fue: el programa político que Hitler realizó cuando se convirtió en el amo de Alemania, primero, y de media Europa, después. Ni siquiera el profundo antisemitismo que domina la obra permitía intuir el asesinato industrial de millones de judíos.

Hitler escribiendo

Objetivamente hablando – escribe Kellerhoff – , el libro de Hitler no podía convencer – ni por su estilo ni por su argumentación – a un lector cultivado y no comprometido con la causa (…) Sin embargo, respondía perfectamente a las emociones de los círculos ‘völkisch’ y antisemitas, gracias en parte a su retórica, literalmente subyugante (…) Por eso las críticas no tenían nada que hacer frente a aquella obra”. Y las hubo: duras, demoledoras y satíricas. ‘Mein Krampf’ (‘Mi delirio’), así tituló su parodia frustrada el humorista Hans Reimann. Muerto de miedo, nunca se atrevió a terminarla. En 1933, convertido Hitler en canciller, las ventas de ‘Mi lucha’ superaron el millón de ejemplares. Llegarían a los 12 millones en 1944, aunque muchos se convirtieran en cenizas en la Alemania vencida.

Cuando las compras decayeron, el libro se convirtió en regalo para los mutilados de la Gran Guerra o las parejas de recién casados. Sin embargo, nunca fue lectura obligatoria en la Wehrmacht, aunque desde 1940 se publicase una ‘edición de mochila’ en papel biblia para los soldados. Tampoco en los colegios, aunque se difundieran cuadernillos con citas. Sin permiso, se publicó en Francia, Rusia, Japón, China… Kellerhoff reconoce que no es posible saber cuánto ganó Hitler, pero la cifra superó los 12 millones de marcos. Una fortuna libre de impuestos una vez que se convirtió en el Führer incontestable. Aún así, la palabra de Hitler se demostró menos productiva que su imagen: ganó 50 millones solo por los derechos de imagen de los sellos que le llevaron a los buzones de convencidos, perseguidos e indiferentes.

La edición crítica de Mi lucha

¿Fue un best seller sin lectores? No. En el otoño de 1945, una encuesta del ejército de Estados Unidos concluyó que al menos 12 millones de alemanes habían leído ‘Mi lucha’ total o parcialmente. El libro había llegado a dos tercios de los hogares alemanes, aunque 6,7 millones de lectores habían muerto durante la guerra. Confiscados los bienes del partido nazi, el Estado de Baviera se quedó con los derechos de ‘Mi lucha’ y, en contra de lo que pretendía, convirtió el mamotreto hitleriano en un libro mítico, persiguiendo por medio mundo la edición de la obra. El propio Kellerhoff cuenta en las páginas finales de su libro cómo compró en una tienda de anticuario, a escondidas, su primer ejemplar de ‘Mi lucha’. La venta de estos ejemplares nunca estuvo prohibida, pero lo parecía.

Con su error, el Estado de Baviera dejó la edición de Hitler en manos de sus fieles y convirtió ‘Mi lucha’ en un objeto de deseo. Toda la investigación sobre el fenómeno nazi gira en torno a un agujero negro – afirma Kellerhoff -, precisamente porque el estado federado de Baviera ha impedido que se acceda de una forma directa al texto original”. Aunque la red hizo imposible la persecución hace lustros, la primera edición crítica solo ha llegado después de que los derechos de autor expiren. Impulsada por el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich-Berlín, es un éxito de ventas aunque solo está editada en alemán, tardará más de un año en aparecer en inglés y los editores, de momento, descartan publicarla en otros idiomas. Hasta que ocurra – y aún después –  el breve y atractivo ensayo de Kellerhoff será una lectura indispensable para acercarse a ‘Mi lucha’.

‘Mi lucha. La historia del libro que marcó el siglo XX’. Sven Felix Kellerhoff. Crítica. Barcelona, 2016. 352 páginas, 21,90 euros.

Anuncio nazi de Mi lucha como el libro de los alemanes

 Pd. (23/11/16): ‘Aún no hemos acabado con Hitler’, titula Milan L. Hauner en un extenso y minucioso artículo sobre ‘Mein Kampf’ en Revista de Libros. No os lo perdáis.

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