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Tirar un libro


“Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente: es como comprar un vestido sin probártelo”.

Al contrario que Helene Haff, he comprado decenas de libros sin pasar por el probador. En algún momento de mi vida pensé que tener libros era casi como leer libros. Tres estanterías más tarde descubrí la mentira, pero el vicio de comprar ya me había mordido. Por eso me gustan las tiendas de saldo y las ferias de ocasión, donde los libros pierden el cero final de sus precios.

Veo esos libros que valen menos de diez euros en las casetas de la Feria del Libro Antiguo de Madrid. La mayoría vuelve después de un año de gira por España, esperando al Godot comprador que nunca llega. Otros son viejos nuevos, libros malvendidos por la muerte de su dueño y lector, o expulsados de sus estanterías por limpiezas primaverales que sólo ahora, mil libros después de leer 84 Charing Cross Road (recomendación infalible), empiezo a comprender.

Cada primavera hago una limpieza general de mis libros – escribió en una carta Helene Haff a su librero Frank, un lejano febrero de 1952 – y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible…, y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego JAMÁS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda su vida. ¡PERO NUNCA LO TIRAS! ¡JAMÁS DE LOS JAMASES SI ESTÁ ENCUADERNADO EN TAPA DURA! Pero… ¿por qué no? Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre“.

Helene Haff¡Tirar un libro! Nunca, jamás, en ningún caso, salvo, bueno, quizá, si…, ejem, si el libro es un mal libro y no te deja sitio para los nuevos, quiero decir, los buenos. No, miento, quiero decir los nuevos, esos libros comprados en saldos con la sensación de adquirir un tesoro. Salgo del paseo por la Feria del Libro Antiguo con un librito de aforismos de Max Aub bajo el brazo. Lo he comprado a ciegas, pero nada más leer la contraportada me encuentro con una frase que ya nunca escribiré:

Dormir en un prado de comas, bajo un viento oscuro de acentos”.

Este Aub en miniatura tiene 701 aforismos más, editados en un volumen con tapa dura, sobrecubierta y cinta de lectura. Como no lo he leído antes de comprarlo, no puedo decir que todos sean geniales. Pero, si sólo treinta lo son, cada uno de ellos me habrá costado 10 céntimos. Este Aub en pedacitos sólo tiene dos problemas: elegir qué libro será expulsado de la estantería para hacerle un hueco… y encontrar un hueco al expulsado.

6/5/10

Pd. (26/1/15): Javier Goñi sintetiza en 5 claves la trayectoria vital y literaria de Max Aub. No os lo perdáis.

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