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Richard Russo y la América de Trump antes de Trump


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Richard Russo quiere tanto a sus personajes que cree que no habrían votado a Trump.  “Mi impresión es que la Sra. Beryl, que es la persona más inteligente de las dos novelas (‘Ni un pelo de tonto’ y su secuela ‘Tonto de remate’, recién publicada en España por Navona), habría visto a Trump como el estafador que es, lo hubiera calado en 30 segundos. En cuanto a Sully, que participó en la invasión de Normandía y perdió a muchos de sus amigos en la guerra, le hubiera parecido una broma imaginarse a Trump como comandante en jefe. Quizá simpatizaría con parte de su retórica proletaria, pero también pensaría que este hombre nunca ha hecho nada por América ni por el bien común. Que todo lo que ha hecho en su larga carrera es engordar sus bolsillos con el dinero de otros“, cuenta Russo a Ricardo Mir de Francia en esta entrevista en El Periódico. Pero si algo tienen en común las novelas de Russo es que describen, desde hace décadas, la decadencia de las ciudades industriales de Estados Unidos, donde viven muchos de los votantes del nuevo presidente de Estados Unidos.

Tuve la suerte de entrevistar a Russo… ¡hace casi 15 años! Estaba en plena promoción de la edición española de ‘Empire Falls’ cuando entró en el selecto club de novelistas premiados con el Pulitzer. Mi inglés era tan malo que recuerdo que estuvimos cinco largos minutos sonriéndonos mutuamente, esperando a la traductora, mientras yo le felicitaba por su premio y era incapaz de ir más allá de “I like very much your book“. Nada más leer la novela ya estaba seguro de que ‘Empire Falls’ se convertiría en una serie, aunque entonces (y ahora) pensaba que Gandolfini sería el mejor actor para interpretar a Miles Roby, este perdedor que se encuentra en la encrucijada de cambiar por fin su vida. Al final, fue Ed Harris quien encarnó a Roby, acompañado de un elenco de lujo: Paul Newman, Joanne Wooodward, Helen Hunt, Philip Seymour Hoffman… Nunca vi la serie de la HBO. No me hacía falta después de recorrer con Russo este pueblo imaginario tan real, que tiene mucho del decadente Gloversville (la ciudad de los guantes), donde transcurrió la infancia de Russo, y que aparece tan bien retratado en ‘Sobre mi madre’. La conversación se publicó en el primer (y último) número de ‘Gazz Magazine’.

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‘LA ENCRUCIJADA DEL PERDEDOR’

Richard Russo lleva cuatro noches sin poder conciliar el sueño, pero no ha perdido su gran sentido del humor. El flamante premio Pulitzer no se le ha subido a la cabeza y transmite la sencillez que sólo poseen los hombres cuyo talento es verdadero. Este galardón, sin embargo, puede ser el impulso que esta novela necesita para llamar la atención de los lectores. ‘Empire Falls’ es una historia de casi seiscientas páginas, pero superadas las primeras – en esa línea imaginaria que Cortázar establecía para decidir si debía continuar leyendo el libro que tenía en sus manos – tienes la certeza de que intentarás alargar su lectura todo lo posible. Russo ha conseguido crear un microcosmos con los personajes complejos e inolvidables que rodean al auténtico protagonista de esta novela: Miles Roby.

Roby tiene cuarenta y dos años y vende hamburguesas en el ‘Empire Grill’, un restaurante que es como el bar de Holly en ‘Doctor Alaska’, un lugar de encuentro en la pequeña e imaginaria Empire Falls. Como la ciudad en la que vive, Miles se encuentra en una encrucijada: tiene la última oportunidad para poder dejar de ser un perdedor. Su mujer le acaba de abandonar y siente que, si no toma la decisión adecuada, su hija heredará las cadenas que le han mantenido atado a una vida infeliz. “Primero vemos a Miles y empezamos a simpatizar con él, pero luego vemos a Miles a través de los ojos de Janine, que es su mujer, y empezamos a ver cómo él le ha fallado a ella: no ha sido un amante de lo más excitante”.

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La América que retrato en esta novela es un llanto por un estilo de vida perdido”

Richard Russo pertenece a ese grupo de escritores que han decidido contar la vida a través de una sabia mezcla de drama y humor. Mujeres sexualmente insatisfechas, profesores de instituto que cierran los ojos ante la venta de drogas, jóvenes curas que creen que Dios anda un poco despistado protagonizan algunas de las historias de ‘Empire Falls’. Todo pasa en los pequeños pueblos. Drogas, alcoholismo, todo lo que ves en las grandes ciudades, pero en menos cantidades. Donde yo vivo, que es un pequeño pueblo en la costa del océano, las drogas se consiguen con mucha facilidad y es sorprendente porque no te puedes imaginar de dónde vienen. Vienen de Boston, de Nueva York, obviamente, ¡pero hay que viajar a través de muchos bosques hasta llegar a donde estamos nosotros!” Russo termina la frase riendo, consciente de que el mundo que describe en su novela, esa América de pequeñas y prósperas ciudades industriales está obligado a desaparecer. “La América que retrato en esta novela es un llanto por un estilo de vida perdido. Pero el cambio es imparable, intentar evitarlo sería como intentar frenar el desarrollo de Internet, algo imposible. Es terrible pensar que algo sutil y agradable se está cambiando por algo que no lo es tanto, pero va a pasar, está claro. Esta novela es la canción de algo que se está acabando”.

Como los personajes de ‘Empire Falls’, Richard Russo vive en una pequeña ciudad de Maine, donde nació hace más de cincuenta años, alejado de los círculos literarios. Russo cree que las desventuras de los personajes de su premiada novela forman su libro más personal, más íntimo y también el más ambicioso “Yo soy de un pueblo de Estados Unidos que es muy parecido a Empire Falls. Nací en un pueblo dedicado al cuero, a la marroquinería, pero cuando estaba estudiando en el instituto todo el mundo había empezado a emigrar. El pueblo se había quedado lleno de fábricas cerradas, y se convirtió en un pueblo de ventanas rotas”. Las mismas ventanas rotas de la hilandería y la fábrica de camisas de Empire Falls, cerradas poco después de que la gran familia que domina la economía de la ciudad, los Whiting, decidieran vender las fábricas a una multinacional, que las abandonó enseguida.

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“Tengo unas reservas bastante profundas sobre el capitalismo”

Una de las ventajas de la globalización es que el azar puede permitir esta conversación con Richard Russo justo cuatro días después de recibir el Pulitzer. Uno de sus inconvenientes, mucho más serio, es que las multinacionales actúan con la misma impunidad en Maine, en Sheffield o en Aguilar de Campó. Mientras conversamos alrededor de un café, le comento a Richard Russo el cierre de Fontaneda y de sus centenarias galletas María. A pesar de la gran distancia incalculable que separa la ciudad palentina de la imaginaria Empire Falls, los habitantes de ambas han sido golpeados por la misma enfermedad. “¿Y ahora qué pasará con las personas que pierden su trabajo? Tengo unas reservas bastante profundas sobre el capitalismo”.

Una de las características del estilo de Richard Russo es su gran dominio de los diálogos, en ocasiones un auténtico duelo. Serios, mordaces o desternillantes, siempre ágiles y creíbles, aceleran la lectura de la novela. Como escritor me gusta desaparecer y que lo que estoy contando esté en primer plano. Cada uno de los personajes tiene su propia voz, una visión de la realidad que Russo nos desvela poco a poco, hasta formar un auténtico y minucioso microcosmos de los Estados Unidos del fin del milenio, vistos por tres generaciones distintas. “Lo que más me importa en esta novela, y en todas las que he escrito, son los personajes y lo que les ocurre. Quiero que parezcan reales, tan reales como la gente que conoce el lector”. Y lo consigue con la falsa facilidad de los grandes narradores.

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Richard Russo con su madre

He vivido a lo largo de mi vida con gente muy parecida a los personajes de la novela, sobre todo en mi infancia. He crecido, he salido de este pueblo, he ido a la universidad y he sido profesor universitario durante muchos años, con muchos estudiosos de la literatura. Pero la gente más real en mi imaginación son estas personas con las que trabajé y viví cuando era joven. No hay muchos escritores hoy en día que les escuchen y cuenten sus historias. Yo puedo escribir sobre ellos desde dentro, pero no como un sociólogo que les mira desde fuera”. Claro que lo cierto es que ningún sociólogo podría lograr emocionarnos y hacernos reír a carcajadas tal y como Richard Russo consigue en esta gran novela.

‘Empire Falls’. Richard Russo. Emecé. Barcelona, 2002. 496 páginas, 21,50 euros.

‘Tonto de remate’. Richard Russo. Navona. Barcelona, 2016. 494 páginas, 23,75 euros.

‘Sobre mi madre’. Richard Russo. Alfaguara. Madrid, 2013. 238 páginas, 19,50 euros.

‘Ni un pelo de tonto’. Richard Russo. Anagrama. Barcelona, 2006. 648 páginas, 11 euros.

 Pd: No quiero que sea un enlace más en el texto: aquí tenéis la reseña de Rodrigo Fresán de ‘Tondo de remate’, “otra montaña Russo.

 

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