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Entren y lean


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Jordi Hurtado hizo un cameo en mi vida. Mi regreso a ‘Saber y ganar‘ no salió como deseaba – nunca olvidaré a ‘Siete Leguas’ – pero me regaló la mejor promo posible. Un anuncio de ocho segundos que multiplicó por 10 las visitas al blog. Fue un relámpago que iluminó un error. Para que el blog se leyera mejor, sólo mostraba las últimas 16 entradas. ‘Saber y ganar’ disparó las visitas a éstas, pero casi ninguno de los descubridores pinchó en el botón que llevaba a las anteriores. El error está solucionado… a medias. Ahora la portada muestra las últimas 148 entradas del blog: la plantilla no permite más. Parecen muchas, pero ‘ocultas’ hay otras 130. Y la cifra no dejará de aumentar, porque cada nueva entrada manda al olvido a otra: la última, la de Simon Schama y su fantástico ‘El poder del arte’. Así que en los siguientes párrafos no voy a hablar de un libro, sino de muchos, escondidos en cada línea roja del texto.

Os invito a viajar en el tiempo a golpe de enlace y descubrir que el antepasado de este blog comenzó en una casa de apuestas, que quiso llamarse como una novela de Hammett y que gracias a Eliseo Subiela creyó en Oliverio Girondo mucho antes que ese banco naranja tan guay… Os invito a recordar, o conocer, por qué Robert Capa pensaba que el secreto de un buen fotógrafo es estar suficientemente cerca, cómo Poe murió envenenado a golpe de voto, por qué leemos a Kafka gracias a la traición de su mejor amigo. Os invito a sonreír con este relato libresco basado en hechos reales y a reír a carcajadas con los títulos inverosímiles que los libreros descifran para descubrir el libro que el cliente desea. Y, ya que hemos entrado en una librería, os enseñaré a reconocer a un escritor del Sí.

Stevenson David Pintor

En estas entradas olvidadas hay un personaje literario con el que ceno dos veces al mes desde hace casi una década, una errata que cuestiona el sentido de una vida, un cuentista que murió como esclavo de un nazi, un novelista excepcional con un nombre ordinarioun poeta que duerme en las mesillas. En esta tierra sin lectores viven una poeta de belleza infinita, un mago que temía a la soledad, una escritora que tiraba libros, un cineasta anarquista que pensaba que sólo los niños son libres Hay también un retrato de mi vida, con escenas mitológicas, como cuando mi abuelo emparedó entre adobes pegados con miedo su querida biblioteca; encuentros inolvidables, como cuando un héroe me dedicó un libro que no era suyo; y momentos casi mágicos, como cuando encontré en las páginas de un libro de Moyano un billete de tranvía que me llevó al Madrid de 1937.

Como en el sótano del Ministerio del Tiempo, hay puertas que llevan al pasado: a un estudio de radio del año IV antes de Youtube, al Dresde donde vivió el mejor filólogo de la neolengua que creó Hitler, a las calles del Estambul de Orhan Pamuk, a la América polvorienta de la Gran Depresión Sí, lo admito, esta entrada es una lista caótica y desordenada. En esta variopinta colección de historias no hay más criterio que el de compartir contigo el placer de leer. Espero que antes de llegar aquí hayas pinchado en alguna de las líneas rojas que salpican este texto. Todas llevan a historias interesantes. Palabra de Jordi Hurtado.

 

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